CRISTIANOS IMPERFECTOS

¿Cuántas veces escuchaste la frase “NADIE ES PERFECTO”? Pues, esa es una gran verdad, porque todos los que nos acercamos al trono de la gracia del Señor Jesucristo venimos rotos, manchados, quebrados, con la reputación hecha pedazos y casi siempre con una economía en quiebra.

La idea de este blog es que encuentres un lugar donde nadie te sientas cómodo sin que nadie te condene y que puedas ser perfeccionado paso a paso con los materiales que vamos a compartir.

Hay un concepto que tenemos que aclarar antes de continuar, porque estoy seguro que algunas personas van a confundir el propósito de esta web.

Ser imperfecto no debe ser una excusa para vivir una vida cristiana libertina o algo por el estilo, más bien tiene que ver con que todos venirnos dañados al camino de Cristo y Él, por medio del Espíritu Santo nos irá perfeccionando paso a paso.

El perfeccionamiento de tu vida y de la mía es una tarea del Espíritu Santo, cuyo propósito es crear en nosotros la imagen interna de Jesucristo.

Al pensar en esta obra tan titánica nos podemos preguntar ¿Será posible que la imagen de Cristo se forme en nosotros? ¡Es que somos muy imperfectos! Esa es la respuesta que cualquiera de nosotros daría.

Podríamos decir… seamos optimistas, pero vamos a ser más que optimistas, vamos a tener fe, porque en realidad los cambios y transformaciones profundas que deben ocurrir en nuestro interior proviene de Dios. Lógicamente, nuestra predisposición es fundamental para que esto suceda.

Te invito a que mires tu vida en este momento, tal vez que enumeres rápidamente los defectos que tienes, las malas costumbres que tienes que dejar, algunas de esas costumbres dañan tu mente, tu corazón y también a otros. Esa es la razón por la cual necesitamos ser transformados, para que dejemos de sufrir las consecuencias de nuestras malas decisiones.

Antes continuar hay algo importante que demos de hacer, eso lo haremos juntos y es comprometernos. Tomar un compromiso es muy importante para hacer cualquier cambio interior, ya que va a requerir no solo de nuestras ganas de que seamos cambiado, sino a veces también de negarnos a algunas cosas que nos gustan y son dañinas.

Hay una gran recompensa con la transformación.

Conocí a un joven que tenía serios problemas con el cigarrillo, era alguien que había fumado desde muy joven, casi desde niño. La lucha contra el tabaco era muy fuerte. A veces dejaba de fumar por uno o dos días, pero luego era vencido por este hábito.

Este joven sabía que fumar no era del agrado de Dios, ya que afecta seriamente la salud de aquellos que lo practican, considerando que incluso produce cáncer en los pulmones.

Este joven amaba a Cristo. Al venir a los pies de Cristo dejó la bebida de la noche a la mañana, para él dejar de beber no era ningún problema, pero dejar de fumar era una montaña muy alta para subir, una montaña como el Everest o algo así.

Pero un día, cansado de luchar se arrodillo y se puso a orar y hablar con Jesús con respecto a su imposibilidad. Poco a poco, las ganas de fumar lo fueron soltando hasta que un día fue completamente libre del tabaco.

Dios puede hacer este tipo de obras en nosotros, algunas son al instante y otras requieren más tiempo, pero lo importante es que su vida se perfeccionó un poquito más.

¿Recibiste a Jesús en tu vida? Si fue así, entonces ten la certeza que va a obras grandes maravillas en vos.

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