¿Cuál fue mi error?

¿Cuál fue mi error?

4–6 minutos

Hay dos momentos en los cuales nos formulamos esta pregunta.

Primero. Cuando estamos en medio de una tormenta, en medio de una situación de caos donde vemos que el mundo se nos viene encima y no vemos solución al problema que nos está aplastando sin piedad.

Segundo. Cuando estamos en un momento de tranquilidad, con la cabeza más fría tratando de entender que error desencadenó la tormenta de que la estábamos hablando.

Ambas preguntas en ambos momentos son importantes. En la primera porque es un momento de desahogo y lo podemos formular llorando, o tal vez con ira o con tristeza. De cualquier manera, expresar nuestras emociones protege nuestra salud emocional, mental e incluso física.

Efesios 4:26 nos dice Pablo que podemos enojarnos, pero con un límite, este límite tiene que ser no pecar o no dejarnos llevar por nuestras emociones para no cometer alguna locura.

En la segunda es más importante aún, porque nos lleva a una práctica saludable en la cual podemos ordenar nuestras ideas, clarificamos nuestras emociones y buscamos la raíz del problema.

Con frecuencia pensamos que porque somos cristianos todo nos tiene que ir de maravillas, que no tendremos ningún problema porque Jesús está con nosotros, pero esa es una idea que no se ajusta a lo que dice la Biblia.

San Juan 16:33, en la primera parte nos dice que en el mundo tendremos aflicciones. Esto quiere decir sufrimientos de todo tipo, algunos de esto sufrimientos provocados por otras personas, pero también tenemos que incluir las nuestras, ya que somos cristianos imperfectos.

En la segunda parte de este mismo texto nos dice que confiemos en Jesús, porque él ha vencido al mundo. Que palabras tan alentadoras, porque nos damos cuenta de que no estamos solos, que Jesús mismo está con nosotros todo el tiempo y podemos poner nuestra confianza en Él. Esto debe ser así, porque de otra manera esta promesa no tendría sentido, sería solo una promesa vacía.

Ahora, volvamos por un momento en la pregunta que nos formulamos hace un rato. ¿Cuál fue mi error? Esto es lo que realmente nos trae hasta esta lectura.

Hagamos la pregunta seriamente

Hacernos la esta pregunta es de sabios, porque nos necios siempre piensan que están en lo correcto, nunca cometen errores y, aunque todos vean el error el necio no se da cuenta de ello. Así que buscar el error en un problema es crucial si lo queremos solucionar y no volver a repetirlo.

El Salmo 139:23 dice que debemos pedir y permitir a Dios que investigue nuestro corazón para ver si hay caminos de perversidad. Esto es importante, porque a veces nuestro error proviene de nuestra o nuestras desobediencias a Dios, las cuales traen consecuencias serias.

A veces pensamos que las consecuencias son desproporcionadamente más graves que los errores que cometimos, pero la realidad es que podemos incluso elegir el error o el pecado, pero no podemos elegir las consecuencias, sino que estas vienen por si solas.

Te dejo aquí una breve lista de textos que nos habla de ello:

  • Romanos 6:23
  • Gálatas 6:7-8
  • Proverbios 11:31

La humildad necesaria para corregir el error

Llegar al punto en el que descubrimos el error no va a llevar a tres posibles conclusiones:

  1. Es un error propio tuyo, lo cual te lleva a asumir que eres responsable de la situación.
  2. Es un error de otra persona, lo cual probablemente te convierte en víctima, ya sea accidental o premeditado de alguien más.
  3. Una situación propia de las circunstancias de la vida.

El tópico que podemos tocar ahora es solo el primero, las otras dos la desarrollamos en otros artículos.

¿Qué haces cuando descubres que es tu error? Una de las primeras cosas que pasa es una auto decepción. Aunque ya sospechabas que la culpa era tuya, recién cuando estas en ese punto donde piensas seriamente sobre el asunto que asumes toda la responsabilidad y te pones triste por ello, más aún cuando lo pudiste haber evitado.

Aquí hay un tiempo de duelo por el evento, pero este duelo no debe durar demasiado, cuanto antes te repongas del dolor es mejor, de esa forma podrás tomar nuevas y buenas decisiones para continuar con tu vida. Durante ese duelo es muy importante orar, hablar con Dios al respecto y arrepentirte de tus decisiones con sinceridad.

Arrepentimiento. Es una palabra importante que no solo nos indica que tiene que haber dolor por los errores o pecados que cometimos, sino que tiene que haber un cese, se tiene que parar con aquello que está ocasionando el error.

Supongamos que estás con una persona toxica de amigos o de pareja y esa persona te está dañando, lo que debes hacer es parar la relación, frenarla para que las agresiones terminen y se pueda tratar el problema.

Si estás en problemas económicos dejar de gastar en cosas innecesarias y replantear tu economía o, si estás con problemas de salud por comer en exceso parar con las ingestas desordenadas y consultar un especialista.

Con estos ejemplos ya sabes por donde va la mano.

Buscar soluciones prácticas

La mayoría de los errores que cometemos los podemos solucionar nosotros mismos leyendo las escrituras y escuchando enseñanzas sobre los problemas que tengamos, hoy con el avance de internet todo eso es posible.

También las librerías ofrecen una gran cantidad de libros que traten el problema por el cual estás pasando, así que bien puede visitar una o comprar libros electrónicos desde internet.

Si estas en matrimonio y puedes, comenta con tu pareja. Si eres joven y no te casaste aun, busca la ayuda de tus padres, si son cristianos con más razón.

Una de las soluciones más prácticas que puedo recomendarte es buscar la ayuda de personas más crecidas que tú en Cristo, personas que tengan buena reputación y confianza en la congregación que puedan orientarte y orar contigo.

También puedes pedir ayuda de los pastores o consejeros en tu iglesia, ellos siempre están para ayudarte.

Ningún error es tan grave que no se pueda solucionar.

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